Hubo una noche en la que lo pasé “teta” ¿Por qué? Primero porque los que nacimos alrededor de la década de los 80 del siglo XX somos gente cachonda que se lo suele pasar “teta”, sea por extensión o por definición. Bien es cierto que esta socorrida afirmación se la podríamos colocar a otro grupo generacional, si. Pero entonces le quitaríamos la gracia a esto de expresar lo que uno pretende decir, más cuando quien lo manifiesta se circunscribe en esta generación, y ha de argumentar esta condición de generación cachonda.

Cachondos porque cuando nos preguntan que nos hace gracia, contestamos: “Es que yo me rio de Janeiro” -El torero no es que tenga mucha pero la ciudad le hace gracia a cualquiera-. Pues bien, más allá del chiste fácil creo que esta sensibilidad ante la gracia es producto de la ternura que nos sugiere un hecho o una persona para llegar a causarnos una emoción tan banal y necesaria como la risa; la gracia exteriorizada a causa de un razonamiento cómico, que cada uno de nosotros nos hacemos, ya que la ciencia contemporánea aún mantiene que somos seres racionales.

La generación que hace un tiempo se lo pasó “teta” con el humor absurdo de los Carbonell, Reyes, Loquillo o Alaska en una acristalada bola televisiva y en la actualidad hacen lo propio con programas como Polonia, Muchachada nuí o El Hormiguero, también podemos esbozar una mueca de irrisión extraña con una entrevista seria a Jordi Pujol. Dejemos al margen el respeto o la crítica hacia su persona, las controversias a lo largo de su dilatada trayectoria política, dimensión o respaldo social, su papel institucional, etc. y hagamos un ejercicio de abstracción, más o menos como lo harían los profesionales del humor. Con este ejercicio se obtiene lo que se conoce como relativización cómica de la actualidad política, en la que un político de la talla de Jordi Pujol, con su sucesión de ideas, aderezadas con gestos y tics que rozan lo carismático, expulsa contundentemente, desde esa plataforma de la tranquilidad y sosiego que la vejez burguesa atesora, respuestas y opiniones de la actualidad a una siempre perfecta Monica Terribas. Sin una pretensión de deslegitimar su mensaje, creo que el propio Jordi Pujol hace más gracia que su clon televisivo a través de las buenas aptitudes de Latre. Así que si el Molt Honorable arroja un poco de comicidad al escenario político de hoy -pese a no pretenderlo-, es suficiente como para seguir siendo críticos, mantenerse expectante, sin ardores de estómago o agrios debates alentados por los medios pero sin olvidar que la política de hoy es una broma muy seria, aunque sería interesante considerarla como algo serio dicho en broma.

Señoras, señores y búhos, la política es el pasa-tiempos para, los considerados de pasar de todo por los tiempos de los tiempos, ven el tiempo pasar, llegando a la conclusión de que verdaderamente, lo único que pasa es el tiempo. Y el bueno de Pujol no es tiempo pasado, es un tipo conservador que cobra su jornal público por haber sido Molt Honorable y por que no decirlo, el gancho electoral para una necesitada CIU.

-Voleu fer el favor de tancar la porta?

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